Hola:

Estás entrando a algo totalmente subjetivo y quizás no tenga nada que ver con lo que buscas, o sí...

martes, 28 de junio de 2011

Maldita falta me hacías.

Oh, querida libertad, qué lindo sabor...
Por las calles de esta ventosa ciudad, de vuelta a las andadas, se me oye pasar. Alguna que otra mirada he pillado cuando caminaba hasta el bar, apuro el cigarro antes de entrar, a ver qué tal la noche.
Entro, un par de saludos, y me apoyo en la barra. De mis labios, una sola palabra:
-Tequila.
Coro de ángeles en tres sílabas.
Pero qué bueno es vivir, pensé al remojarme los labios. Estaba escapando, aunque por poco tiempo. Una copa, dos, un par de frases con alguno... Y me sentí como pez fuera del agua. Vaya. Me incomodaron algunas miradas, en realidad hoy no quería nada. Estaba en el peor de los lugares posibles.
Oh, oh. Ya llega. Esa sensación de vacío. Perdí el contro con 4 copas y media, genial...
Yo era libre, sabes?
Hacía lo que me daba la gana cuando me daba la gana, pero me hicieron presa dos besos tontos una noche, y aquí estoy suspirando para nadie. Tu sonrisa, tus miradas furtivas y un bailecito en una discoteca me hicieron enredarme en 14 meses de encierro en lo peor: el amor. O supuesto amor. Ya, qué más da! Pero brindo por ello, fue glorioso, aunque tuvo un final muy feo, para qué engañarnos. Lo mejor es quedarse con lo bueno, me dijiste.
Reí sola en la barra de aquel bar. Lo bueno? El tequila de los viernes, y aquí estamos... De qué me vale lo bueno si no estás aquí para disfrutarlo? Qué asco de todo lo vivido, qué asco todo lo que salió de tu boca, qué asco todo lo que salió de la mía: tenía fecha de caducidad, acabó siendo pura basura.
Pero brindo por ti y aquellas noches en que pensé que esto nunca acabaría; aunque te digo una cosa: maldita falta me hacías.

lunes, 27 de junio de 2011

Serie de cambios.

Distintos cambios, distintas personas.

Cambio (I)
"Y entonces, me empezó a gustar el café. Lo saboree, disfrutando del regusto que quedó en mis labios, estirando la sensación de su aroma… Con lo que odiaba antes el olor a café por las mañanas. Todo mi cuerpo lo sabía, hasta la más tonta célula: Éste era un síntoma de que algo cambió."

jueves, 23 de junio de 2011

Coger el toro por los cuernos

En esta noche, la más corta, fumaba un cigarrillo en los ratos que no bebía. Estaba harta. Sin trabajo, sin un duro, con un pie en la calle, sin contar con nadie... Todo fallas. Todo ausencias. Con la vida lejos de ser de color de rosa, esta absurda vida en la que me destacaba como campeona del fracaso.
Pero qué he hecho? Yo te lo diré, nada. Nada. Lo mismo que he conseguido, lo mismo que tengo. Estúpidos errores, siempre lo mismo. Qué voy a hacer. No sé, estoy desesperada. Siempre he pensado que me va a ir bien en la vida. Mi consuelo era: todo será buenísimo, voy a estar genial. Pero siempre es en futuro, nunca en presente, ese paraíso parece condenado a pertenecer a un futuro perenne. Y yo mientras agonizando, sobreviviendo con lo que hay, a expensas de mi suerte, suerte que, por otro lado, no es nada buena.
Apagué el cigarrilo enfadada. Apuré mi trago. Mire el reloj: las 12 de la noche. Cuánta gente divirtiéndose joder y yo aquí más sola que la una.

...

Pero esto se va a acabar. Que yo también quiero vivir la vida y triunfar, que eso todos podemos hacerlo.Y no va a ser en el 2080, va a ser ya, que ya estuvo bien como broma esta vida miserable.
La rabia inundaba mi cuerpo, mi propia indignación conmigo misma, ¿cómo permití esto? No era una rabia agresiva... o bueno sí, sí que lo era, aunque también la misma rabia que te hace levantarte cuando otro te ha pegado. De decir: que no me voy a dejar ganar, quién te crees que soy, un mono pintado en la pared?

Recogí el cenicero lleno de colillas y lo llevé a la cocina... pero qué asco, por Dios, como he dejado la casa. Digno de una fracasada. Empecé a lavar los platos y a limpiar. Que no, que ya estuvo bien de dejarse arrastrar por la vida, que no estoy muerta joder, se acabó. Que son momentos difíciles para todos, eso no es ningún secreto, pero si toca aguantar, toca, que la vida son dos días y no son para estar así.

Desde aquí, de lo más bajo, sólo se puede subir. Llegó la hora de madurar, la hora de asumir errores y superar la autocompasión que envenena. A ponerle al mal tiempo buena cara y a coger el toro por los cuernos. Y olé!