Hola:

Estás entrando a algo totalmente subjetivo y quizás no tenga nada que ver con lo que buscas, o sí...

jueves, 23 de junio de 2011

Coger el toro por los cuernos

En esta noche, la más corta, fumaba un cigarrillo en los ratos que no bebía. Estaba harta. Sin trabajo, sin un duro, con un pie en la calle, sin contar con nadie... Todo fallas. Todo ausencias. Con la vida lejos de ser de color de rosa, esta absurda vida en la que me destacaba como campeona del fracaso.
Pero qué he hecho? Yo te lo diré, nada. Nada. Lo mismo que he conseguido, lo mismo que tengo. Estúpidos errores, siempre lo mismo. Qué voy a hacer. No sé, estoy desesperada. Siempre he pensado que me va a ir bien en la vida. Mi consuelo era: todo será buenísimo, voy a estar genial. Pero siempre es en futuro, nunca en presente, ese paraíso parece condenado a pertenecer a un futuro perenne. Y yo mientras agonizando, sobreviviendo con lo que hay, a expensas de mi suerte, suerte que, por otro lado, no es nada buena.
Apagué el cigarrilo enfadada. Apuré mi trago. Mire el reloj: las 12 de la noche. Cuánta gente divirtiéndose joder y yo aquí más sola que la una.

...

Pero esto se va a acabar. Que yo también quiero vivir la vida y triunfar, que eso todos podemos hacerlo.Y no va a ser en el 2080, va a ser ya, que ya estuvo bien como broma esta vida miserable.
La rabia inundaba mi cuerpo, mi propia indignación conmigo misma, ¿cómo permití esto? No era una rabia agresiva... o bueno sí, sí que lo era, aunque también la misma rabia que te hace levantarte cuando otro te ha pegado. De decir: que no me voy a dejar ganar, quién te crees que soy, un mono pintado en la pared?

Recogí el cenicero lleno de colillas y lo llevé a la cocina... pero qué asco, por Dios, como he dejado la casa. Digno de una fracasada. Empecé a lavar los platos y a limpiar. Que no, que ya estuvo bien de dejarse arrastrar por la vida, que no estoy muerta joder, se acabó. Que son momentos difíciles para todos, eso no es ningún secreto, pero si toca aguantar, toca, que la vida son dos días y no son para estar así.

Desde aquí, de lo más bajo, sólo se puede subir. Llegó la hora de madurar, la hora de asumir errores y superar la autocompasión que envenena. A ponerle al mal tiempo buena cara y a coger el toro por los cuernos. Y olé!

No hay comentarios:

Publicar un comentario