No podré borrar las huellas de las ganas, las huellas de lo pasado.
No podré olvidar ese ruido muy lejano, ese calor inhumano, cerré los ojos.
Era demasiado. Me perdí en el rojo de las llamas...
Ardí y en el mismo fuego volé, liberada.
Un instante y ya, todo acabó. Ese fue el fin.
Y con estas 8 frases, describí nuestro pecado.
Me miraste, intenté esquivarlo y no pude: la culpa. Sabíamos que no se iría y ahí estaba.
Qué haremos, me preguntaba. Sabíamos las reglas, aceptamos y ahora se nos hacía muy pesada la carga.
Te miré y lo supimos. Sucumbimos, no había salida, habría que seguir.
Pera y Coco
De todo un poco, reflexiones y desahogos.
Hola:
Estás entrando a algo totalmente subjetivo y quizás no tenga nada que ver con lo que buscas, o sí...
martes, 23 de agosto de 2011
Aquello que no debes
Temo que algún día aprendas a escuchar aquello que no debe ser escuchado, que abras esa caja de Pandora que son mis pensamientos. Temo que oigas mis latidos adivinando cómo sigue la melodía de mis sentimientos, que te creas el director de esa orquesta... Eso espero que no pase.
Temo que un día digas eso que no debes decir, que mires lo que no debes mirar, que pruebes lo que no debes probar... Porque el día que lo hagas, no habrá vuelta atrás.
Escucha atentamente mis palabras, son más que advertencias, son miedos que afloran desde lo más hondo de mi ser, son abrazos infernales que azotan mi cabeza, eres tú diciendo "Lo sé, lo sé todo". Temo que ese día llegue porque será el punto de inflexión, nuestro punto de inflexión, todo cambiará. No lo hagas.
No puedes saberlo. Ese día será mi perdición.
Si no hubiera tomado de tu boca, si no hubiera saboreado en ella las mieles de lo prohibido aún cabría en mí la esperanza de rezar por mi alma y por la tuya... Pero eso ya no puede ser. El tiempo no vuelve. Ese es su castigo. Esa es ya nuestra condena, por y para siempre.
No descubras todo lo que hay detrás de eso que pasó, no lo hagas, por favor.
Temo que un día digas eso que no debes decir, que mires lo que no debes mirar, que pruebes lo que no debes probar... Porque el día que lo hagas, no habrá vuelta atrás.
Escucha atentamente mis palabras, son más que advertencias, son miedos que afloran desde lo más hondo de mi ser, son abrazos infernales que azotan mi cabeza, eres tú diciendo "Lo sé, lo sé todo". Temo que ese día llegue porque será el punto de inflexión, nuestro punto de inflexión, todo cambiará. No lo hagas.
No puedes saberlo. Ese día será mi perdición.
Si no hubiera tomado de tu boca, si no hubiera saboreado en ella las mieles de lo prohibido aún cabría en mí la esperanza de rezar por mi alma y por la tuya... Pero eso ya no puede ser. El tiempo no vuelve. Ese es su castigo. Esa es ya nuestra condena, por y para siempre.
No descubras todo lo que hay detrás de eso que pasó, no lo hagas, por favor.
martes, 28 de junio de 2011
Maldita falta me hacías.
Oh, querida libertad, qué lindo sabor...
Por las calles de esta ventosa ciudad, de vuelta a las andadas, se me oye pasar. Alguna que otra mirada he pillado cuando caminaba hasta el bar, apuro el cigarro antes de entrar, a ver qué tal la noche.
Entro, un par de saludos, y me apoyo en la barra. De mis labios, una sola palabra:
-Tequila.
Coro de ángeles en tres sílabas.
Pero qué bueno es vivir, pensé al remojarme los labios. Estaba escapando, aunque por poco tiempo. Una copa, dos, un par de frases con alguno... Y me sentí como pez fuera del agua. Vaya. Me incomodaron algunas miradas, en realidad hoy no quería nada. Estaba en el peor de los lugares posibles.
Oh, oh. Ya llega. Esa sensación de vacío. Perdí el contro con 4 copas y media, genial...
Yo era libre, sabes?
Hacía lo que me daba la gana cuando me daba la gana, pero me hicieron presa dos besos tontos una noche, y aquí estoy suspirando para nadie. Tu sonrisa, tus miradas furtivas y un bailecito en una discoteca me hicieron enredarme en 14 meses de encierro en lo peor: el amor. O supuesto amor. Ya, qué más da! Pero brindo por ello, fue glorioso, aunque tuvo un final muy feo, para qué engañarnos. Lo mejor es quedarse con lo bueno, me dijiste.
Reí sola en la barra de aquel bar. Lo bueno? El tequila de los viernes, y aquí estamos... De qué me vale lo bueno si no estás aquí para disfrutarlo? Qué asco de todo lo vivido, qué asco todo lo que salió de tu boca, qué asco todo lo que salió de la mía: tenía fecha de caducidad, acabó siendo pura basura.
Pero brindo por ti y aquellas noches en que pensé que esto nunca acabaría; aunque te digo una cosa: maldita falta me hacías.
Por las calles de esta ventosa ciudad, de vuelta a las andadas, se me oye pasar. Alguna que otra mirada he pillado cuando caminaba hasta el bar, apuro el cigarro antes de entrar, a ver qué tal la noche.
Entro, un par de saludos, y me apoyo en la barra. De mis labios, una sola palabra:
-Tequila.
Coro de ángeles en tres sílabas.
Pero qué bueno es vivir, pensé al remojarme los labios. Estaba escapando, aunque por poco tiempo. Una copa, dos, un par de frases con alguno... Y me sentí como pez fuera del agua. Vaya. Me incomodaron algunas miradas, en realidad hoy no quería nada. Estaba en el peor de los lugares posibles.
Oh, oh. Ya llega. Esa sensación de vacío. Perdí el contro con 4 copas y media, genial...
Yo era libre, sabes?
Hacía lo que me daba la gana cuando me daba la gana, pero me hicieron presa dos besos tontos una noche, y aquí estoy suspirando para nadie. Tu sonrisa, tus miradas furtivas y un bailecito en una discoteca me hicieron enredarme en 14 meses de encierro en lo peor: el amor. O supuesto amor. Ya, qué más da! Pero brindo por ello, fue glorioso, aunque tuvo un final muy feo, para qué engañarnos. Lo mejor es quedarse con lo bueno, me dijiste.
Reí sola en la barra de aquel bar. Lo bueno? El tequila de los viernes, y aquí estamos... De qué me vale lo bueno si no estás aquí para disfrutarlo? Qué asco de todo lo vivido, qué asco todo lo que salió de tu boca, qué asco todo lo que salió de la mía: tenía fecha de caducidad, acabó siendo pura basura.
Pero brindo por ti y aquellas noches en que pensé que esto nunca acabaría; aunque te digo una cosa: maldita falta me hacías.
lunes, 27 de junio de 2011
Serie de cambios.
Distintos cambios, distintas personas.
Cambio (I)
"Y entonces, me empezó a gustar el café. Lo saboree, disfrutando del regusto que quedó en mis labios, estirando la sensación de su aroma… Con lo que odiaba antes el olor a café por las mañanas. Todo mi cuerpo lo sabía, hasta la más tonta célula: Éste era un síntoma de que algo cambió."
jueves, 23 de junio de 2011
Coger el toro por los cuernos
En esta noche, la más corta, fumaba un cigarrillo en los ratos que no bebía. Estaba harta. Sin trabajo, sin un duro, con un pie en la calle, sin contar con nadie... Todo fallas. Todo ausencias. Con la vida lejos de ser de color de rosa, esta absurda vida en la que me destacaba como campeona del fracaso.
Pero qué he hecho? Yo te lo diré, nada. Nada. Lo mismo que he conseguido, lo mismo que tengo. Estúpidos errores, siempre lo mismo. Qué voy a hacer. No sé, estoy desesperada. Siempre he pensado que me va a ir bien en la vida. Mi consuelo era: todo será buenísimo, voy a estar genial. Pero siempre es en futuro, nunca en presente, ese paraíso parece condenado a pertenecer a un futuro perenne. Y yo mientras agonizando, sobreviviendo con lo que hay, a expensas de mi suerte, suerte que, por otro lado, no es nada buena.
Apagué el cigarrilo enfadada. Apuré mi trago. Mire el reloj: las 12 de la noche. Cuánta gente divirtiéndose joder y yo aquí más sola que la una.
...
Pero esto se va a acabar. Que yo también quiero vivir la vida y triunfar, que eso todos podemos hacerlo.Y no va a ser en el 2080, va a ser ya, que ya estuvo bien como broma esta vida miserable.
La rabia inundaba mi cuerpo, mi propia indignación conmigo misma, ¿cómo permití esto? No era una rabia agresiva... o bueno sí, sí que lo era, aunque también la misma rabia que te hace levantarte cuando otro te ha pegado. De decir: que no me voy a dejar ganar, quién te crees que soy, un mono pintado en la pared?
Recogí el cenicero lleno de colillas y lo llevé a la cocina... pero qué asco, por Dios, como he dejado la casa. Digno de una fracasada. Empecé a lavar los platos y a limpiar. Que no, que ya estuvo bien de dejarse arrastrar por la vida, que no estoy muerta joder, se acabó. Que son momentos difíciles para todos, eso no es ningún secreto, pero si toca aguantar, toca, que la vida son dos días y no son para estar así.
Desde aquí, de lo más bajo, sólo se puede subir. Llegó la hora de madurar, la hora de asumir errores y superar la autocompasión que envenena. A ponerle al mal tiempo buena cara y a coger el toro por los cuernos. Y olé!
Pero qué he hecho? Yo te lo diré, nada. Nada. Lo mismo que he conseguido, lo mismo que tengo. Estúpidos errores, siempre lo mismo. Qué voy a hacer. No sé, estoy desesperada. Siempre he pensado que me va a ir bien en la vida. Mi consuelo era: todo será buenísimo, voy a estar genial. Pero siempre es en futuro, nunca en presente, ese paraíso parece condenado a pertenecer a un futuro perenne. Y yo mientras agonizando, sobreviviendo con lo que hay, a expensas de mi suerte, suerte que, por otro lado, no es nada buena.
Apagué el cigarrilo enfadada. Apuré mi trago. Mire el reloj: las 12 de la noche. Cuánta gente divirtiéndose joder y yo aquí más sola que la una.
...
Pero esto se va a acabar. Que yo también quiero vivir la vida y triunfar, que eso todos podemos hacerlo.Y no va a ser en el 2080, va a ser ya, que ya estuvo bien como broma esta vida miserable.
La rabia inundaba mi cuerpo, mi propia indignación conmigo misma, ¿cómo permití esto? No era una rabia agresiva... o bueno sí, sí que lo era, aunque también la misma rabia que te hace levantarte cuando otro te ha pegado. De decir: que no me voy a dejar ganar, quién te crees que soy, un mono pintado en la pared?
Recogí el cenicero lleno de colillas y lo llevé a la cocina... pero qué asco, por Dios, como he dejado la casa. Digno de una fracasada. Empecé a lavar los platos y a limpiar. Que no, que ya estuvo bien de dejarse arrastrar por la vida, que no estoy muerta joder, se acabó. Que son momentos difíciles para todos, eso no es ningún secreto, pero si toca aguantar, toca, que la vida son dos días y no son para estar así.
Desde aquí, de lo más bajo, sólo se puede subir. Llegó la hora de madurar, la hora de asumir errores y superar la autocompasión que envenena. A ponerle al mal tiempo buena cara y a coger el toro por los cuernos. Y olé!
viernes, 13 de mayo de 2011
Alegría de vivir
Veo tristemente cómo no controlo nada. Nada de nada.
Siento que me empujan y tiran de mí sin yo poder hacer nada, nada de nada.
Que de repente estoy feliz como de repente me doy cuenta que sólo vivo de recuerdos... que mi vida es un vacío, entre un raro pasado y un incierto futuro.
Que, siempre, todo lo que deseo se escapa de mis manos de alguna manera, siempre lo veo desde la distancia, tras una cortina gris, a muchos pasos por correr...
Intento creer con optimismo que lo conseguiré... pero es que ni para eso sirvo: el optimismo se va como vino, sin previo aviso.
Y después me doy cuenta que cuando río es por algo que ya pasó y que cuando lloro es por algo que no pasa, que los miedos se enganchan a mis pies y me suben por la espalda, me asfixian... pero bajo los brazos y ni siquiera lucho.
Me enfado conmigo por no quitarlos, por no echarlos para siempre... pero no lo hago, siempre me dejo ganar.
Por qué, quisiera saber, por qué me comporto así. Tal vez todo lo que me pasa me lo tengo merecido por esa maldita actitud, que es un castigo divino por escuchar, saber y no hacer.
Este vaivén, este maldito vaivén, es lo único que hay...
Siento que me empujan y tiran de mí sin yo poder hacer nada, nada de nada.
Que de repente estoy feliz como de repente me doy cuenta que sólo vivo de recuerdos... que mi vida es un vacío, entre un raro pasado y un incierto futuro.
Que, siempre, todo lo que deseo se escapa de mis manos de alguna manera, siempre lo veo desde la distancia, tras una cortina gris, a muchos pasos por correr...
Intento creer con optimismo que lo conseguiré... pero es que ni para eso sirvo: el optimismo se va como vino, sin previo aviso.
Y después me doy cuenta que cuando río es por algo que ya pasó y que cuando lloro es por algo que no pasa, que los miedos se enganchan a mis pies y me suben por la espalda, me asfixian... pero bajo los brazos y ni siquiera lucho.
Me enfado conmigo por no quitarlos, por no echarlos para siempre... pero no lo hago, siempre me dejo ganar.
Por qué, quisiera saber, por qué me comporto así. Tal vez todo lo que me pasa me lo tengo merecido por esa maldita actitud, que es un castigo divino por escuchar, saber y no hacer.
Este vaivén, este maldito vaivén, es lo único que hay...
domingo, 8 de mayo de 2011
Karma
Podrás hacer y deshacer, pero he de decirte algo que debes tener en cuenta: los errores se pagan. Antes o después, se pagan. Y cuanto más tarde, más caro.
Cualquier pequeña cosita que hayas hecho, aunque escucharas una vocecita lejana diciéndote "Noooooooo! No lo hagas, está mal", y aún así has hecho lo que te ha dado la gana...
Y te sentiste bien, otra veces un poco puteado, y otras aliviado. Pues genial, disfruta ese momento, saboréalo, hazlo grande y recuerda: durará lo que dure pero no será ése el último sentimiento.
Quiero decir, aunque no te arrepientas, aunque creas que estás feliz e hiciste bien, hay algo que se llama KARMA que te hará abrir los ojos y te hará sentirte verdaderamente mal y entonces pagarás lo que hiciste. Más caro, más barato, pero pagarás.
No te creas más listo que el Karma amigo, eso jamás. Te buscará hasta el fin del mundo y por mucho que pasen los años: "-Toc, toc! -Quién es? -El KARMA, abre... o no abras, da igual!".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)